lunes, 13 de diciembre de 2010

Rituales con velas

Antiguamente el hombre utilizó para alumbrarse palos y teas de madera con resina. La invención de las velas como tal se debe a los etruscos, que recibían en nombre de "cereus", "cereus fanalis" y "cebaceus". Todos estos nombres designaban a velas o cirios de cera, sebo o pez con mecha de fibras vegetales como papiro, junco o estopa.

Hacia un culto mágico

En Roma se utilizaban hachas de cera en los santuarios paganos que especialmente eran ofrecidas en los saturnales. También las lámparas que figuraban entre las insignias de los prefectos del pretorio en el siglo IV eran antorchas de cera puestas sobre candelabros.

Pero la vela o el cirio empieza a tener no sólo una utilidad práctica para iluminar durante la noche, sino también un sentido místico, mágico y religioso. En pinturas de primitivas catacumbas aparecen cirios sobre los altares, especialmente en los de los mártires, tal vez copiando costumbres paganas como los saturnales.

La vela ha tenido un importante protagonismo en la magia, antiguamente este instrumento de iluminación era buscado ansiosamente, hasta el punto de que en los siglos XVII y XVIII se realizaban importantes subastas de velas.

Un ritual pictórico

En "La Historia pintoresca de los brujos", publicada en París en el año 1846, encontramos un grabado verdaderamente revelador de la antigua magia con velas. El grabado representa al mago inglés John Dee, astrólogo de la reina Isabel, alquimista, matemático y geógrafo. En este grabado John Dee se encuentra en compañía de su amigo Kelly quién evocaba, según la leyenda, a todos los muertos ilustres que quería. Esta evocación se efectuaba a través de un conjuro, y para ello, según muestra el grabado, se dibujaba un doble círculo en el suelo, escribiendo nombres y cifras mágicas entre los dos círculos, y otros gráficos de protección en el interior, donde se situaban Dee y Kelly.

Hadas

Las hadas están en el mundo desde que el hombre existe. Se conocen episodios y leyendas tan famosas, que se pierden en el tiempo. Ya en la Edad Antigua, durante el apogeo de la cultura Griega, se tejieron innumerables historias sobre seres fantásticos, incorporados en su cotidianeidad debido al carácter politeísta de su religión. Muchas de sus deidades menores poseían características mucho más mágicas y suaves (a diferencia de los Grandes Dioses), siendo estos seres los que se relacionaban con la Naturaleza simple y original. Ejemplo de ésto son las Ninfas, Dríades, y otros grupos. Posteriormente, en la Alta y Baja Edad Media, durante el ciclo céltico y medieval, la popularidad de las hadas y su interacción con el género humano se hizo más general e intensa. Con el mayor ímpetu cobrado por las artes en la época victoriana, infinidad de cuentos, relatos y representaciones artísticas de las hadas poblaron la vida habitual, a la luz de un resurgimiento de las creencias tradicionales y el folklore propio de las regiones anglosajonas, nórdicas y europeas en general.

Pactos Satanicos


El pacto satánico se lo viene practicando desde siempre por que las fuerzas del mal son universales. En esta página que no todo es superstición  y si se atreve, usted mismo podrá intentarlo.
LUCIFER
El nombre de Lucifer significa portador de luz, algo que encaja a la perfección en su papel prometeico. Al principio era un ángel bello y poderoso que más tarde se erigió en líder de la rebelión en el cielo contra la autoridad de Dios.
Por sus pecados de desobediencia, Lucifer fue desterrado a los infiernos, junto aquellos ángeles que habían desobedecido a Dios.
Cuando Lucifer callo a los infiernos dijo a sus compañeros caídos y que es casi imposible no sentir simpatía:
“Nuestra dicha consiste,
no en la naturaleza del externo
lugar a que la suerte nos destina,
sino en la voluntad, esta divina facultad,
lisonjeando nuestro triste corazón,
y calmando sus dolores,
en placeres convierte en horrores.
Guarde su cielo, pues, nuestro enemigo,
que a su corte servil anteponemos
reinar en este abismo, a cuyo abrigo
la dulce libertad conservaremos”.

Hechiceras con nombre propio


Es evidente que muchos de los conceptos que tenemos sobre la magia, la brujería y la hechicería están un tanto distorsionados y proceden del mundo grecolatino en su mayor parte, son muchos los textos clásicos que nos  hablan de estos seres  que hacían de las suyas. Y de ahí también viene nuestro error a la hora de no saber distinguir lo que era una bruja de una hechicera, saber cómo se va produciendo una asimilación entre estos dos conceptos  tan diferentes entre sí, a pesar de todo, con el tiempo se llegaba a unir de tal manera que la consecuencia resultaba más que funestas: primero empiezan atacando a la magia, luego a la hechicería  que se había convertido en brujería y luego en herejía. Iremos viendo esos pasos porque en definitiva, es el leitmotiv de una historia maldita  cíclica que surgió con el paganismo, se sublibino con el cristianismo se persiguió con el fanatismo y se acepto de nuevo con el neo paganismo.
Es bueno recordar que todas las referencias que tenemos sobre estas mujeres poderosas de la que se habla en la antigüedad son de hechiceras y no de brujas, es decir, no se hace referencia al diablo por ninguna parte en la obtención de poderes y si a su arte a hechizar.
Homero en el siglo VIII a.C  nos da una lección de magia incluyendo en “LA ODISEA” a un personaje llamado Circe, la encantadora y Acristianes, tres siglos más tarde nos informa de las hechiceras de Tesalia, expertas en magia erótica, eran mujeres que dejaron sus rastros en leyendas y en la Historia, al menos en la historia que se cuenta de ellas por autores clásicos.
Gracias a ellos hoy podemos saber el nombre de algunas hechiceras en su época. Son la simeta de Teocrito, La Meda de Eurípides, la Pánfila de Apuleyo, la Proselenos y la Enhote de Petronio, la Diosa y la Medea de Ovidio y unas cuantas más. Y eso sin contar las numerosas referencias a otras magas y magos o hechiceras anónimas o aquellas que estaban especializadas en la magia amatoria o en el más puro y sofisticado erotismo de las que nos hablan Plutarco , Horacio Y Virgilio, no sabemos si por experiencia propia o de oídas.

Historia de la brujeria

En estos tiempos difíciles divulgar estos asuntos es casi como enfrentarse a doblar el cabo de Hornos con la simple ayuda de unas velas latinas, las cuales a duras penas se sostiene en el entramado maderaje de nuestro barco cargado de ilusiones  y esperanza en el futuro.

Desde los orígenes del hombre hasta nuestros días, los brujos y brujas han vivido entre nosotros, se las ha denominado de mil maneras y de otras tantas se las juzgo, Hora es de contar lo que hay de cierto  sobre estos singulares personajes  incrustados en nuestro acerbo cultural y quien mejor que el brujito que les escribe  para hacerlo con la pulcritud del caso en un trabajo de investigación  como esta breve pero interesante  historia de la brujería.
Es momento, por tanto, para dejar que nuestra imaginación sobrevuele por los siglos que transcurrieron  escenas dignas  de ser incluidas en la galería grotesca  de la humanidad. Sepamos a que dedicaban sus noches, a quienes reclamaban mediante pócimas  o invocaciones, como murieron tras recibir  injustas sentencias. Se calcula que no menos de 50.000 mujeres brujas fueron a la hoguera por causa de la brujería, el mayor porcentaje de dichas ejecuciones se produjo en Europa  protestante muy en contra  de lo que se puede  pensar, ya que el estigma de esta aberración recayó incomprensiblemente en el ámbito católico; acaso en un ejercicio propagandístico sin precedentes proyectando en aquellos siglos de guerras intestinas dentro del seno cristiano. Por mi parte, les dejo con mi buena compañía, no me cabe la menor duda que disfrutaran mucho de esta obra.