Es evidente que muchos de los conceptos que tenemos sobre la magia, la brujería y la hechicería están un tanto distorsionados y proceden del mundo grecolatino en su mayor parte, son muchos los textos clásicos que nos hablan de estos seres que hacían de las suyas. Y de ahí también viene nuestro error a la hora de no saber distinguir lo que era una bruja de una hechicera, saber cómo se va produciendo una asimilación entre estos dos conceptos tan diferentes entre sí, a pesar de todo, con el tiempo se llegaba a unir de tal manera que la consecuencia resultaba más que funestas: primero empiezan atacando a la magia, luego a la hechicería que se había convertido en brujería y luego en herejía. Iremos viendo esos pasos porque en definitiva, es el leitmotiv de una historia maldita cíclica que surgió con el paganismo, se sublibino con el cristianismo se persiguió con el fanatismo y se acepto de nuevo con el neo paganismo.
Es bueno recordar que todas las referencias que tenemos sobre estas mujeres poderosas de la que se habla en la antigüedad son de hechiceras y no de brujas, es decir, no se hace referencia al diablo por ninguna parte en la obtención de poderes y si a su arte a hechizar.
Homero en el siglo VIII a.C nos da una lección de magia incluyendo en “LA ODISEA” a un personaje llamado Circe, la encantadora y Acristianes, tres siglos más tarde nos informa de las hechiceras de Tesalia, expertas en magia erótica, eran mujeres que dejaron sus rastros en leyendas y en la Historia, al menos en la historia que se cuenta de ellas por autores clásicos.
Gracias a ellos hoy podemos saber el nombre de algunas hechiceras en su época. Son la simeta de Teocrito, La Meda de Eurípides, la Pánfila de Apuleyo, la Proselenos y la Enhote de Petronio, la Diosa y la Medea de Ovidio y unas cuantas más. Y eso sin contar las numerosas referencias a otras magas y magos o hechiceras anónimas o aquellas que estaban especializadas en la magia amatoria o en el más puro y sofisticado erotismo de las que nos hablan Plutarco , Horacio Y Virgilio, no sabemos si por experiencia propia o de oídas.
Homero en el siglo VIII a.C nos da una lección de magia incluyendo en “LA ODISEA” a un personaje llamado Circe, la encantadora y Acristianes, tres siglos más tarde nos informa de las hechiceras de Tesalia, expertas en magia erótica, eran mujeres que dejaron sus rastros en leyendas y en la Historia, al menos en la historia que se cuenta de ellas por autores clásicos.
Gracias a ellos hoy podemos saber el nombre de algunas hechiceras en su época. Son la simeta de Teocrito, La Meda de Eurípides, la Pánfila de Apuleyo, la Proselenos y la Enhote de Petronio, la Diosa y la Medea de Ovidio y unas cuantas más. Y eso sin contar las numerosas referencias a otras magas y magos o hechiceras anónimas o aquellas que estaban especializadas en la magia amatoria o en el más puro y sofisticado erotismo de las que nos hablan Plutarco , Horacio Y Virgilio, no sabemos si por experiencia propia o de oídas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario